A. Santos del Riego (nino@udc.es)
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Afluente por el margen derecho del Riviére du Mát (desemboca en el Océano Índico entre las localidades de Sant André y Bras-Panon), con un total de 7 rápeles sin tiempos muertos, enlazables de forma continuada. Algún pequeño destrepe entre los rápeles superiores. Su parte inicial concentra el agua en las cascadas. Además están equipadas para progresar en agua. Este es un aspecto positivo del descenso que requiere algunas precauciones. Después de los primeros rápeles, el descenso es más abierto y el agua deja de ser un problema. El cañón se abre y las cascadas forman pequeñas colas de caballo. Las tiradas de cuerda pertenecientes al P18 y P55 finales son magníficas, sobre todo esta última dificultad. Las vistas son únicas. Barranco muy entretenido totalmente recomendable. Descenso de nivel medio que, con cierto caudal, requiere atención en la progresión, sobre todo en las primeras dificultades. Antes de todo descenso se recomienda evaluar el caudal y las condiciones, siempre cambiantes.
Salimos de
Sant Gilles a Sant Denis por la N1. Seguimos la carretera principal
de la costa. Desde Sant Denis continuamos por la N2, carretera principal
de la costa, hasta Sant André. Coger en la N2 el desvío a Salazie.
Se progresa por la D48. Pronto circulamos en paralelo al Rivière du Mat.
Este río aglutina, ya sea en alguno de sus tramos, o en la forma de sus
afluentes, algunos de los descensos del Circo de Salazie. Entre ellos
citar Le Voile de la Mariée, Trou Blanc o el propio Ravine Blanche.
Circular con precaución por estas carreteras, aunque podemos afirmar que las del
circo de Salazie están bastante bien
considerando el estado de las carreteras de otros circos, por ejemplo el de
Cilaos. A los 5 minutos vemos algunas grandes
cascadas a nuestra izquierda. También caen varias a nuestra derecha que, en
algún caso y momento,
salpican nuestro coche.
Una gran cascada a nuestra izquierda, en el margen derecho del Riviere du Mat,
nos
llama la atención. Se trata del descenso del
Ravine Blanche, con su impresionante cascada de
400 metros. No podemos continuar sin bajarnos del
coche para verla y sacar alguna fotografía. Esta no será la única vez que nos
paremos ante este cañón. En el enlace de la izquierda se muestra el P400 del
Ravine Blanche. En el enlace fotográfico de la derecha se aprecia esta misma
dificultad, parcialmente oculto por la niebla, y alguna de las cascadas de la
parte inferior.
Continuamos
por la D48. Cruzamos por un puente el Riviere du Mat, circulando por su
margen derecho. Justo unos metros antes de entrar en Salazie, coger un
camino a la izquierda, inicialmente asfaltado, que asciende lentamente. Es la
ruta a Pont Marie à Camp Lilas, dirección DÍlet Bananiers. A los
200 a 300 metros se circula por un camino sin asfaltar que desciende lentamente.
A los 200 metros aproximadamente del punto de inicio del descenso, dejar el
coche en una curva muy cerrada a la derecha. Se identifica fácilmente por los
campos de Cressons (berros) que veremos a la izquierda de la carretera.
El tipo de regadío y aspecto
de
estos campos recuerda a las típicas y tópicas películas de guerra, con los
soldados por los campos de arroz. Desde este punto
también se divisa la D48 tras atravesar Salazie. En la misma curva coger
el sendero que discurre por el medio de los campos de Cressons. Seguir
por el sendero más aparente. En la fotografía del enlace de la izquierda se
muestra la primera parte del sendero entre los campos de Cressons,
regados por inundación. Como es lógico, con agua captada de las múltiples
cascadas de la ladera, incluida la de la Voile de la Mariée.
Continuar
por el sendero para, al final de los campos de cultivo, iniciar un fuerte
ascenso entre vegetación. En
algunos puntos nos tenemos que agarrar a la
vegetación para ascender nuestro cuerpo, unido al peso de nuestras sacas. En la
fotografía del enlace de la izquierda se muestra la ruta aproximada a seguir.
Señalar que esta fotografía no se ha hecho en la aproximación. Se ha realizado
desde un pequeño aparcamiento en la D48, tras cruzar la localidad de Salazie,
que constituye un buen mirador del descenso. Antes de coger el camino de la
aproximación, e iniciar la actividad, puede ser interesante cruzar Salazie
y llegar a este punto para identificar y localizar el descenso.
En el ascenso se cruza un arroyo activo, tal y como se puede apreciar en la fotografía de aproximación aproximada. Tras cruzarlo, continuar ascendiendo. El estruendo del agua en algunos puntos nos puede hacer pensar en posibles problemas en el descenso, sobre todo en las dificultades de la parte superior, donde el sendero discurre próximo al curso de agua. El sendero nos lleva directamente al primer rápel.
El tiempo de
aproximación es de 30 minutos en coche desde Sant André hasta el punto en
el que
dejaremos
el coche. El tiempo de aproximación desde el único
coche necesario hasta la cabecera del descenso es de 45 minutos. Tiempo total
estimado en la aproximación desde Sant André 1h
15m.
El tiempo estimado de descenso, pensando en un cierto caudal, es de 3h. En la fotografía del enlace de la izquierda se identifican las principales dificultades de le Voile de la Mariee (croquis).
En la cabecera del primer rápel disponemos de algo de espacio para cambiarnos y colocarnos el material de vertical. Como es de esperar por la topografía, nos hemos traído 2 cuerdas de 60 m. Aconsejable incluir también una de 15 metros para acceso a las cabeceras, más práctico que utilizar una de las de 60 m.

En
el primer rápel encontramos la instalación en el margen izquierdo, basada en
spits. En algunas cabeceras encontramos taladros realizados en roca
perforando minúsculos “puentes de roca” en los que anclar un cordino
(directamente en la roca). Esta primera cabecera nos lleva, a los tres metros, a
la cabecera principal del R1, en su vertical. Desde este punto el rápel se hace
fuera de agua. En las fotografías de los enlaces de la izquierda se aprecia, en
la primera, la cabecera del R1 y, en la segunda, el primer rápel de 32 m.
Esta dificultad no supone ningún problema en la progresión. La base de esta dificultad es un buen punto para evaluar el caudal de agua y, de ser el caso, coger el escape a izquierda, que comunica directamente con el sendero de aproximación.
La segunda
difi
cultad
(R2) es el rápel más encañonado que, junto con el tercero, puede suponer alguna
dificultad en caso de
fuerte
caudal. Decidimos utilizar la cordada del R1 (32 m.), sobrante de cuerda, para
la aproximación a la cabecera del R2. Esta claro que
decidimos continuar aunque, en todo primer descenso, no es fácil determinar el
grado de dificultad en función del caudal apreciado.
Nos encontramos la cabecera en una roca en el medio del cauce. Evaluamos su
fiabilidad y el estado de la instalación. Decidimos colgarnos. Esta es una
decisión que cada uno tiene que tomar. La vida es una constante toma de
decisiones. Este segundo rápel, de 25 metros, constituye un tubo casi-perfecto,
con una inclinación de aproximadamente 60º, que aglutina en una pequeña sección
transversal todo el caudal de la Voile de la Mariée, tal y como se puede
apreciar en las fotografías de los enlaces de la izquierda.
Como es
lógico, lo ideal para el descenso de esta dificultad es tipo tobogán, sobra
decir que metido en cuerda rapelando, intentando ir recto (estirado) para
ofrecer poca resistencia a la caída de agua y buscando los bordes o partes altas
del tubo, que
concentra
menor cantidad de agua que en el centro. También es aconsejable descender con
cierta agilidad, controlando en todo momento la
velocidad. Aunque en algunos sectores se está recomendando el uso del stop
en la práctica de cañones, señalar que en este
descenso se desaconseja totalmente, a favor del ocho de toda la vida o la
piraña.
Estamos en la cabecera del R3, de 19 m., con instalación ubicada en el margen derecho. Esta dificultad tiene una cierta dificultad con bastante caudal. Progresión en agua. Pocas veces he visto cómo una lengua de agua le pega un puñetazo a una persona y le arranca el casco de la cabeza. Es aconsejable seleccionar bien la línea de progresión, incluso forzarla hacia el margen derecho con ayuda de las raíces del borde de la cascada.
Aunque se apunta que las dos últimas dificultades son algo delicadas con caudal, también tengo que decir que esto mismo es lo que las hace más divertidas y atractivas. De todo el descenso, sin contar la magnífica cascada de 55 m. del final, que es única, me quedo con estas dos últimas dificultades.
Disculpar la
baja calidad de las fotografías de este descenso, al tener que utilizarse una
cámara acuática de usar y tirar. Nuestra
cámara
de siempre se ahogó el día anterior.
El R4, de 15 m., está equipado con cordino en un árbol ubicado en el margen derecho. Para llegar a esta cabecera, se monta cuerda en un árbol que, 10 m. más atrás, nos asegura la progresión hasta la misma. Apreciamos en la cabecera que la sección de agua es mayor que en los rápeles anteriores. Al repartir el mismo caudal en cascadas más abiertas, se presupone una menor dificultad. Tal y como suponemos, se confirma en el descenso. Esta y las cascadas siguientes no suponen un gran problema en cuanto al caudal, que progresivamente van adquiriendo una mayor apertura en la sección de caída.
En la base del R4 (P15) apreciamos, tras su marmita de recepción, un pequeño destrepe de 4 m. Decidimos utilizar la misma cuerda de progresión del R4 para asegurar su descenso.
Aunque desde el principio de este descenso nos planteamos posibles problemas en las pozas de recepción de los rápeles, pensando en el caudal de agua, indicar que en todas ellas se hace pié, facilitando el escape y salida de las mismas.
Nuevamente
utilizamos un árbol del margen derecho para asegurar la progresión hasta la
cabecera del R5, también en árbol con cordino. Desde la cabecera de esta
dificultad, de 31 m., empezamos a vislumbrar lo que
constituye la última sucesión de rápeles, sin tiempos muertos y enlazados, de
este descenso. Las vistas son magníficas. El agua en
esta cascada se abre en una mayor sección de caída, facilitando la progresión,
permitiéndonos no tener que estar totalmente concentrados en la caída de agua.
Es hora de disfrutar del paisaje.
En la mitad aproximadamente del R5 (P31) un gran saliente de roca hace que el agua se estrelle y se rompa a lo largo de todo su perímetro. Por debajo un pequeño abrigo resguardado del agua. En este punto es fácil ver algún arco-iris en el agua. Progresar tras este punto es altamente agradable, toda una ducha natural (enlace fotográfico de la derecha). Tener cuidado con los roces de la cuerda.
Desde
este punto las vistas de los campos de Cressons, 80 m. por debajo del
punto en el que nos encontramos, son inolvidables. Este es el mejor recuerdo que
nos traemos de este descenso. La fotografía del enlace de la izquierda muestra
el punto de acceso a la cabecera del R6, de 18 m., en el margen derecho. Una
primera instalación nos permite progresar asegurados los 3 metros que nos
separan de la cabecera principal. Desde este primer punto se enlazan las
cabeceras hasta la base del P55.
Se descienden los 18 m. del R6 para enlazar, tras una pequeña poza, con la cabecera del P55, que se encuentra ubicada en el margen derecho de la marmita de cabecera, justo al borde de la caída del agua. Como es lógico, asegurándonos con la cordada del R6 (P18), progresamos hasta la cabecera del R7 (P55) y nos anclamos. Mientras Ana desciende el R6 (P18), sobre una de las cuerdas de 60 m., se instala la otra de 60 m. en el R7 (P55).
Reunidos
en la cabecera, recuperamos la cuerda y la empatamos con la instalada para dar
paso a la última dificultad, el magnífico R7 de 55 m. Esta cascada constituye
todo un placer, tanto deportiva como estéticamente, dentro del ámbito del
descenso de cañones. Prefiero no hablar más sobre esta dificultad, las
fotografías de los enlaces hablan por si solas. En el caso del enlace de la
izquierda, observamos las vistas desde la cabecera del R7.
Aunque en
muchas ocasiones las fotografías no son capaces de transmitir las emociones,
sensaciones, olores y colores, este es uno de esos casos, el entorno de la base
de la dificultad con los campos de Cressons es único. En este

punto
nos preguntamos que son los Cressons. Más tarde nos enteraríamos que son
berros.
Las fotografías de los enlaces de la izquierda muestran el R7, en el primero se aprecia a Ana justo en el primer tercio de la dificultad, donde el rápel presenta una pequeña “panza” y, en la segunda, progresando en la última parte del P55.
En la fotografía del enlace de la derecha se aprecia la tarea que, sin ninguna duda, nos espera después de toda dificultad vertical, la recuperación.
Tras este
descenso lo único que apreciamos es una gran sonrisa en nuestras caras. No hay
como un buen barranco para alegrar
el cuerpo y, por
descontado, mejorar la salud. Nos llama la atención el entorno de las montañas
de Circo de Salazie (enlace fotográfico de la derecha).


Desde
este punto, descendemos unos pocos metros por el cauce y, por la misma senda de
acceso, atravesando los campos de Cressons, regresamos al coche en
aproximadamente 10 minutos. Una mirada atrás nos permite ver la última parte del
descenso (enlaces fotográficos de la izquierda).
De vuelta al
coche, tras cambiarnos, atravesamos la localidad de Salazie por la D48
hasta el aparcamiento turístico con vistas al descenso. Durante la segunda mitad
del
descenso se veía este punto de la carretera, con un mirador turístico.
De vuelta al coche, tras cambiarnos, atravesamos la localidad de Salazie por la D48 hasta el aparcamiento turístico con vistas al descenso. Durante la segunda mitad del descenso se veía este punto de la carretera, con un mirador turístico. Las fotografías de los enlaces de la izquierda muestran el descenso desde el mirador turístico de la D48, tras cruzar Salazie.

Desde
este punto se aprecian otros cursos activos, con multitud de cascadas, a ambos
lados de la Voile de la Mariée. También se aprecian varios saltos de
agua, por debajo del P55, que caen directamente al
curso principal, el Rivière du Mat. Unos cuantos metros por encima del
mirador, encontramos una caída de agua el Rivière du Mat que constituye
el colector de gran parte de los grandes saltos de agua que nos encontramos
entre Salazie y Hell Bourg (primer enlace fotográfico de la
izquierda). Con esto damos por concluido el descenso de la Voile de la Mariée
(segundo enlace fotográfico de la izquierda).
INFORMACIÓN DE INTERÉS (LE VOILE DE LA MARIÉE)
| Longitud. | 200 m. |
| Desnivel. | -200 m. |
| Periodo. |
De junio a septiembre. Imprescindible evaluar el caudal. Extremar precauciones con caudal en los primeros rápeles. |
| Equipamiento. | Regular (spits con chapa y maillones, taladros en roca -natural-, chequear instalación del R2) |
| Material. | 3x60m., cuerda de “backup”, equipo de descenso, equipo de ascenso, cordinos, cinta de anclaje, casco y neopreno indispensable. Se recomienda meter equipo de instalación, spits y algunas chapas con anilla. También se recomienda una cuerda de 15 metros para asegurar la aproximación a las cabeceras principales. |
| Horarios. | Acceso: 30 m. desde Sant André a Salazie en coche y 45 minutos desde el único coche a la cabecera. Total: 1h 15m / Descenso: de 3h a 3h 30m según caudal y grupo / Retorno: 10m |
| Bibliografía. |
- Ric-a-Ric Société: ”Topocanyon Ricaric. Carnet de Topos Canyons de La Réunion”. Ed. Ric-a Ric. 2002. - Institut Geographique National: ”La Réunion. Carte Touristique au 1:100000”. 1996. - Diccionario Universal de bolsillo Langenscheidt (Francés-Español; Español-Francés). |
| Dificultad. | Grado 3. Verticalidad media con cierto caudal y progresión de rápeles en agua. Barranco abierto con escape directo al sendero de acceso en el R2. Instalación regular, con varios naturales en árboles. |
| ATENCIÓN. Todos los cañones sufren modificaciones constantes, tanto por causas naturales (crecidas, desprendimientos, etc.), como por artificiales (modificación de instalaciones). Verificar siempre la situación, el caudal y las distintas dificultades de los cañones. | |