A. Santos del Riego (nino@udc.es)
[actualizado 27-abril-2005]
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Este descenso es ideal para complementar el de las Xanas (actualmente prohibido en uno de los muchos absurdos de las autoridades ¿competentes?, más preocupadas del turismo que deja pasta que de promocionar, siempre desde el respeto al entorno, el deporte de los jóvenes en la naturaleza) o el Cuasacas (Mosa). Torrentera entre un magnífico bosque que se debe hacer en época de lluvias. Practicable todo el año, seco en verano. El descenso nos proporcionará unas 3 horas de actividad, según caudal y grupo, sin tiempos muertos entre rápeles de dimensiones medias. La mayor dificultad es de 33 metros, con posibilidad de una reunión intermedia en su parte alta. Su único defecto está en las pozas de recepción, de escasa o nula profundidad. Como atractivos alternativos, destacar el magnífico bosque y los ejemplares de setas que nos encontramos a lo largo de todo el descenso. Intentar buscar las épocas de máximo caudal. Se aprecian varios escapes por el bosque, un poco molestos por ser entre gran cantidad de vegetación. Afluente del Río Trubia, entre los kilómetros 5 y 6 de la AS-228. Nace en la Sierra de Buanga, a 700 metros de altura. Se puede utilizar como iniciación a los descensos de torrentes y a los rápeles. Extremar precauciones por el estado de las instalaciones, bastante deficientes. En la mayor parte se trata de cinturones de seguridad de coches a árboles con anillas caseras de reducido diámetro y carentes de toda homologación y certificación. Ideal entre octubre y abril. Posibilidad de descenso durante todo el año.
En cuanto a la aproximación, desde Oviedo coger la N-634 en dirección a Grado. A los 9 kilómetros, nada más cruzar por un puente sobre el Río Nalón, coger desvío a la izquierda (algo peligroso), por la AS-228 en dirección a Trubia. Cruzamos dicha localidad y continuamos aproximadamente 3 Kms. Tras pasar el kilómetro 5, en la pequeña localidad de Calcabo, antes de cruzar sobre puente el Río Trubia, aparcar el único coche necesario para el descenso en el camino a la derecha. Se identifica bien por el gran lavadero que nos encontramos. Un artilugio para herrar a los animales nos llama la atención. Una fuente de gran caudal nos sirve para reponer líquidos, tanto en la partida como en la llegada. El Río Trubia discurre paralelo al punto de aparcamiento. Hay bastante espacio disponible.
Tras
preparar el material, que deberá incluir
como mínimo 2 cuerdas de 30 metros (necesario fraccionar el P33) y alguna
de “backup”, sin olvidarnos de cintajos y algunos maillones
(recomendables dado el estado de las instalaciones), retrocederemos por la
carretera (AS-228) unos pocos metros. Un sendero a la izquierda (margen derecho
de la carretera de Trubia a Proaza) nos da el pistoletazo de
salida. Coger dicho sendero que asciende de forma continuada. La mayor parte de
la aproximación no tiene pérdida. Ascender en todo momento siguiendo la
dirección del valle. Dejamos a nuestra derecha unas cabañas de piedra.
Continuamos ascendiendo y pronto oímos en la parte baja el ruido del agua. Gran
parte del recorrido lo hacemos entre castaños. En algunos puntos el
sendero está ligeramente embarrado. El camino va perdiendo pendiente progresivamente.
El bosque continúa llamándonos la atención, en este punto alto salpicado de
bloques de medio tamaño. Nos encontramos un muro de piedras y una pequeña
pradera. Un gran castaño preside dicha pradera (enlaces fotográficos de la
derecha).
Un vistazo al otro lado del valle, observando a lo lejos que está civilizado, para volver sobre nuestros pasos al punto inicial del muro de piedras. Continuamos por el sendero, desde este punto con un ascenso nada apreciable.
Una gran pradera a nuestra derecha, de una pendiente considerable, nos sale al paso. En la esquina de llegada a la misma, continuaremos por el estrecho sendero de la izquierda, entre vegetación. Unos pocos metros y dejaremos el sendero por el margen izquierdo, entre vegetación, para entrar en el cauce del Buanga.
El tiempo estimado de la aproximación desde el coche es de 45 m.

Respecto
al descenso, se trata de una torrentera de cauce abierto, entre un magnífico
bosque. Vigilar las instalaciones y, de ser el caso, re-equipar con cordinos a
posibles naturales. A los pocos metros de entrar en el cauce, nos encontramos un
primer rápel, se trata de un P25 (enlaces fotográficos de la izquierda). Nos
encontramos un árbol en el medio del cauce de la cabecera. Tener mucho cuidado
con posibles resbalones en la aproximación a la instalación. Hacer el destrepe
por el margen derecho hasta el árbol. Recomendamos asegurar la aproximación a la
cabecera ante posibles resbalones. La instalación está formada por un cinturón
de seguridad de coche con una anilla casera. Evaluar el estado y la posibilidad
de re-equipar. Esta es la tónica de varias cabeceras
de este descenso. La poza de recepción no tiene
profundidad alguna (por debajo de las rodillas). Al progresar
por la misma apreciamos que el fondo es
de tierra. Se recomienda remover lo mínimo posible
el fondo.
Avanzamos por el cauce apreciando los ejemplares
del bosque. A nuestra izquierda e
ncontramos
unas
construcciones
en mal estado, se trata de unos antiguos molinos. Unos cuantos metros y llegamos
a una segunda dificultad. Se trata de un nuevo P25 que equipamos en el margen
derecho, directamente a natural (diversas posibilidades,
buscar la más sólida). Es un magnífico rápel que se abre en su parte inferior
(enlaces fotográficos de la izquierda).
Nuevamente nos encontramos una poza de recepción sin profundidad. Este descenso
no tiene ninguna posibilidad de saltos, únicamente rápeles y destrepes.
Avanzamos unos pocos metros y el cauce hace un pequeño giro a la derecha. Una
pequeña dificultad de 6 metros que, aunque se puede destrepar (delicado),
optamos por rapelar en instalación a natural en el margen izquierdo (enlace
fotográfico de la derecha). En la poza de recepción nos topamos con alguna rama. La profundidad de la
poza de recepción es superior a las anteriores aunque, en todo momento, se hace pie.
El cauce hace un giro a la izquierda. El bosque
se va cerrando progresivamente. Nos llama la
atención
toda una variedad de setas. Agradeceríamos que se dejasen donde están, sean o no
comestibles, para que otros puedan disfrutar de su presencia (enlace fotográfico
de la izquierda).
Las setas y el musgo confieren a la zona una naturaleza fantástica, habitual en tierras de Asturias, pobladas de duendes y Xanas. Nunca nos cansaremos de decirlo, es una región única aunque, en los últimos tiempos, demasiado masificada de turismo. Menos mal que el clima predominante es el lluvioso.
La
cuarta dificultad, también rapelable, es un P15, equipado a natural en el margen
izquierdo (enlaces fotográficos de la izquierda de este párrafo). No forzar
demasiado la progresión en
agua,
saliendo de la vertical de
cuerda,
para evitar posibles resbalones y vuelos. A todos nos gusta hacer las
dificultades en agua aunque, en algunas ocasiones, no es
posible dicho tipo de progresión en el 100% de la misma.
Unos pocos metros de progresión y llegamos a una sucesión de 4 pequeñas cascadas. Aunque es evidente la posibilidad de evitarlas por el margen izquierdo, decidimos instalar a natural para rapelarlas, constituyendo la quinta dificultad del descenso (P15). La progresión se hace totalmente en agua. Un gran tronco nos sirve de guía en las dos últimas pequeñas cascadas (enlaces fotográficos de la derecha).
Sin mucho espacio recorrido entre dificultades, tónica común a todo el
descenso, llegamos a la sexta dificultad, un P13.
Inicialmente no se aprecia cabecera ni punto de instalación aparente en
la zona del cauce. En el margen izquierdo, separado del curso de agua, dos
grandes árboles retorcidos se precipitan sobre la vertical. Claramente este es el punto de instalación idóneo. Avanzamos con cuidado y decidimos equipar las cuerdas directamente al árbol superior. Nos
acercamos a cuerda por el inferior, por una pequeña pasarela, algo delicado. En el caso de un
descenso de iniciación asegurar a los participantes en la aproximación a
cuerda. En otros casos, a elección de los participantes aunque, unas mínimas medidas de seguridad nunca sobran
(enlaces fotográficos de la derecha).
Como en todo el descenso, nos sorprende el espectáculo formado por la mezcla de
agua, musgo y helechos.
La séptima dificultad no tiene un gran interés pensando, en este punto, que estamos próximos al rápel más atractivo del Buanga. Por lo tanto, decidimos evitar el P7 por su margen izquierdo.


Unos cuantos metros y llegamos a lo mejor del descenso. Nos encontramos
en la cabecera de un buen rápel, es el P33 del Buanga (enlaces fotográficos de
la izquierda). Si tenemos cuerda suficiente recomendamos hacerlo de una tirada,
sin fraccionar en la poza intermedia de la parte alta (equipada en el margen
izquierdo).
En la cabecera principal nos encontramos, como es habitual, una instalación formada por un cinturón de seguridad de coche y una anilla casera. Evaluar el estado y, de ser el caso, re-equipar. Destacar del P33 que la totalidad de la progresión es por agua. Desde la zona de su poza de recepción nos es imposible obtener un encuadre de la dificultad al completo. Por lo tanto, hacemos una gran cantidad de fotografías, tanto de su parte alta como inferior, utilizando distintos puntos de enfoque. Este trabajo nos ha permitido el desarrollo de las siguientes vistas panorámicas, obtenidas mediante el fundido de dos fotografías.
Sin duda alguna es el punto más interesante del Buanga. Tras dedicar un buen montante de minutos a su observación y al
disfrute de la progresión, avanzamos por el margen izquierdo, con pequeños
destrepes. Unas cascadas de pequeñas dimensiones (6 o 7 metros)
nos salen al paso. Después del P33 no presentan interés alguno y
decidimos evitarlas por su margen izquierdo. El punto de destrepe es evidente y
no presenta problema aparente. Una mirada atrás nos permite observar, a lo
lejos, el P33 encuadrado en su entorno. No pasar por este punto sin torcer el
cuello hacia atrás y dedicar algo de tiempo a la contemplación de dicha
dificultad (enlace fotográfico de la derecha).
Las dos siguientes dificultades se hacen como
destrepes, el primero por el margen izquierdo y el
segundo
por el derecho. Son algo delicados, con terreno que se desprende fácilmente.
Avanzar con cuidado para evitar el descenso libre, sin control y a rolos. En la
base de uno de los destrepes
nos encontramos una nueva población de setas, entre el musgo del tronco de un
árbol (enlace fotográfico de la
izquierda).
En los destrepes de esta zona también apreciaremos algunos pequeños abrigos entre grandes bloques, por los que circula el agua.
Con esto llegamos a la última dificultad del
descenso, un P20, que se puede equipar directamente a natural en el margen
derecho. Un gran árbol constituye un seguro fiable. Estamos en una

magnífica
cascada, desde un punto de vista estético, donde el agua se abre en una pequeña
“cola de caballo”. Es un buen punto para hacer algunos experimentos con los
tiempos de exposición de la cámara
fotográfica. Después del P33 y del P25 de inicio del descenso, tal vez esta sea
la siguiente dificultad en interés, como es lógico, pensando en la alta
subjetividad de estas apreciaciones (enlaces fotográficos de la izquierda). Como
es lógico, para uso y disfrute del mismo, recomendamos intentar buscar las
épocas de fuertes lluvias para, en la medida de lo posible, hacer el descenso
con un caudal alto. Ojo, todo tiene un límite y desconozco el posible caudal en
épocas de grandes inundaciones y crecidas.
Tras esta dificultad progresamos por el cauce unos cuantos metros hasta llegar a una pequeña finca en el margen izquierdo del río, totalmente vallada. Como es lógico, se trata de una propiedad privada. Este es el punto en el que finaliza el descenso y comienza el retorno. El tiempo estima de descenso, según caudal y grupo, es de 3 h.
Para el retorno cogeremos un sendero en el margen izquierdo que asciende lentamente. Unos cuantos metros y progresa horizontalmente. Tendremos que pasar un muro para, a los pocos metros, coger un sendero poco marcado a la derecha, que desciende en dirección al cauce del río. No dejar el sendero hasta llegar a un puente de hormigón que cruza el Buanga, un buen montón de metros más abajo del sendero de salida. Continuar por el camino que progresivamente se ensancha. Nos encontramos algunas casas. Continuar por el camino a izquierda atravesando entre casas. Unos minutos y llegaremos al coche. El tiempo estimado de retorno es de 20 m.
INFORMACIÓN DE
INTERÉS
| Fisonomía. | Torrentera en bosque |
| Periodo. | Todo el año. Ideal entre octubre y abril. Posibilidad de descenso durante todo el año. Seco en verano. Buscar época de lluvias. |
| Equipamiento. | Malo (cinturones de seguridad de coches con anillas caseras poco fiables, naturales) |
| Material. | 2x30m. si se fracciona el P33, mejor 2x35m. Cuerda de “backup”, equipo de descenso, equipo de ascenso, cordinos, maillones, cinta de anclaje y casco. Es muy probable que se tenga que re-equipar alguna dificultad con cordino nuevo. |
| Horarios. | Acceso: 45m desde el coche / Descenso: 3h (según caudal y grupo) / Retorno: 20m. |
| Bibliografía. |
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| Dificultad. | Grado 2 |
| ATENCIÓN. Todos los cañones sufren modificaciones constantes, tanto por causas naturales (crecidas, desprendimientos, etc.), como artificiales (modificación de instalaciones). Verificar siempre la situación de los cañones. | |